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Minuscula.

Así me sentía yo, sin saber exactamente porque, buscando respuesta a preguntas mil veces formuladas, sin encontrar, la contestación adecuada en ninguna de ellas. Cerrar los ojos, un chorro de agua hirviendo resbala por mi cuerpo, siento como me queda, me queda, pero me gusta, y cuanto más me queda más me gusta, como lo que siento por él.

Cuando abrí la puerta Gabriel me esperaba medio dormido en el sofá del salón, manejaba un libro entre sus fuertes manos con la misma delicadeza con la que trataba a nuestra hija. Cerré los ojos de puro cansancio y agotamiento, cuando los volví abrir, estaba besándome con aquella ternura que empezaba a parecerme aburrida y sosa. Ya no quedaban besos de Amor en nuestro matrimonio sino de Cariño, y aquello, empezó a resquebrajar mi alma, dejando salir entre sus grietas aquel ser vil, que hería sin tocar, que dañaba sin mediar palabra, aquella sombra que perturbaba nuestra felicidad.

Por que decir que estábamos bien era mentira, que estábamos mal mentira también, simplemente estábamos y yo comenzaba aborrecer cada suspiro, cada comentario, cada cosa por muy absurda que fuera, ya no me hacía gracia, me encrespaba.

Todo comenzó a torcerse tiempo atrás, cuando uno se equivoca tantas veces en la vida acumula errores que luego pasan factura. Unos más graves que otros, pero todos hacen daño y se acumulan en un lugar escondido de nuestra alma donde pasamos de miles de granitos de pequeños errores y una montaña colosal a la que no vemos fin. Cuando recordamos los buenos momentos vamos quitarle altura a esa montaña infinita, pero cada momento bueno equivale a uno malo y solo puede restar una vez. Por tanto acabamos o con -2.000.ooo o con +2.000.000. y eso la verdad perjudica bastante a una relación.

Cuando uno tiene una relación estable, siempre quiere estar soltero, porque una pareja limita, siempre que tú quieras que te límite o lo que tu te dejes limitar, pero cuando uno está solo, quiere tener pareja, quiere mimos, quiere confiar ciegamente en una persona, quiere despertarse por la mañana y ver una llamada suya, y acostarse por la noche escuchando su voz, porque así es la vida, está llena de contradicciones, y como seres avariciosos que somos lo queremos todo. Aunque no lo podamos tener.

 Cuando la vi sentada en una esquina de la barra con una amiga dije, ¡No puede ser! ¿Quién es esa? ¿Qué hace aquí?  Bueno,  ¿qué hacemos? llamo a Gonzalo y que se la ligue o llamo a Alberto para que la aburra y se vaya a su casa pronto. Tenía serias dudas sobre la mejor opción. Pero miro hacía la otra parte del bar, y veo a Miguel Ángel, mi salvación. Me acerque a saludarle, mientras lo arrastraba hacia las chicas. No le conté nada porque era de los típicos de yo no, yo no, pero luego era yo si, yo si, y hasta el final. Asique nos acercamos. Al principio la cosa estuvo tensa pero conforme fuimos bebiendo la cosa se fue tranquilizando. Procure beber menos que los demás, aunque no se si lo conseguí ya que al final, íbamos todos muy tocados. Miguel Ángel y Susana, que era como se llamaba “su amiga” se fuero después del tercer pub, porque “ella estaba cansada”. 

Cuando me quise dar cuenta caminábamos hacía su casa, no podía dejar que se fuera sola, además estaba bastante mareada, yo me moría de frío, llevaba mi chaqueta, pensé en lo malo que estaría al día siguiente si no llegábamos pronto.  Cada vez estábamos más cerca del momento que más odio en las primeras citas. Si la besas eres un creído, si no, no te interesa. Nunca se sabe como acertar, pero como no sabía donde vivía yo simplemente me dejaba guiar por la mano que me sujetaba.

Pero el momento fatídico llego, ella no pensaba hacer nada, se lo vi en los ojos, decían quiero, pero no debo, envolviéndome en un mar de dudas que me avasallaron y pisotearon al pillarme desprevenido entre la embriaguez del vino. No quise preguntar si alguien la esperaba, en el fondo me daba igual, solo quería que fuera mía y ya está, no necesitaba más, y  mis ojos se inundaron de un mar de lágrimas que la presa de mis ojos retuvieron hasta que al girar la esquina se rompieron, recorriendo mi rostro como río incontrolable y fiero.

La quería sin conocerla, sin saber sus manías, sus habilidades, pero no necesitaba ver más porque la luz de sus ojos me había cegado y me impedía ver cualquier defecto o imperfección. Y solo quise morir para poder borrarla de mi recuerdo.

El jueves llego como agua de mayo, tarde pero buena. Me levanté esperanzado, con ganas de comerme el mundo y alguna que otra cosa más esa noche. no me detuve en ducharme por la mañana, me tenia que duchar de todas maneras cuando volviera asique: Para qué malgastar agua?. Dí un par de vueltas con Canelon a la manzana, deseoso de que hiciera sus necesidades lo más rápido posible, apremiandole con la mirada. Fuimos en bici hasta la oficina. Cuando lo deje con los demás perros en la planta baja me miro con mucha tristeza, nunca lo había visto tan triste. No puede dejarlo allí solo, tan desconsolado. Lo metí en mi maletin, me arrepentí de haberle dado la lasaña que había sobrado el día anterior, Cómo pesaba! De allí al fisio y baja por lumbago.

Lo escondí en el despacho, bueno se sentó en mi regazo y se quedo torrado, yo creo que el había sentado mal algo que había comido porque su estomago no paraba de emitir sonidos raros y atronadores. Deseche cualquier visita. Le dije a Lorena, mi secretaria que solo cosas urgentes que estaba trabajando en algo “muy importante” y que necesitaba concentración.  Me dedicaba a organizar, programar,gestionar, y administrar la obra social de una conocida caja de la provincia. Mi especialidad es el Medio Ambiente, otros de mis compañeros llevan otras cosas como la ayuda a enfermos y ancianos, familias desfavorecidas, proyectos humanitarios en el extrangero… Todo el mundo pensará que me dedico a decidir donde se hace una repoblación, donde y quien da una charla.. Si esas cosas las hago en ocasiones pero yo me he centrado en potenciar  la investigación de nuevas tecnologias aplicadas al medio ambiente para reducir lacras sociales como la contaminación, las necesidades energeticas, contribuir a la biodiversidad y la sobreexplotación. Fundamentalmente organizo concursos a los que se presentan grupos de investigación a los que le damos una beca para que comience el proyecto.

Creo que el destino no quiere que nos volvamos a encontrar en un tiempo. El mal tiempo me ha impedido bajar a la playa, pero si quieres, podemos quedar un día de esta semana, el jueves por ejemplo sobre las 21:00. Te esperaré en el Desafío.

Besos

A.E.O.

Fue muy escueta y directa, cosa que me asustó un poco, al principio, no sabía que podía esperar de una mujer así, nunca había conocido ninguna, mejor dicho, nunca había surgido, con una mujer que no fuera capaz ” de dominar” y en este caso parecía ella la domadora.

Durante todas estas semanas de mirar al mar y esperar que amainara la cosa, no estuve esperándola, coqueteé con más de una, y no creo que me deba reprochar nada, porque no había nada entre nosotros, ni siquiera sabía cómo se llamaba! Las primeras semanas fui bastante cauto y deseche muy buenas oportunidades por si ella, se encontraba entre la multitud, pero conforme fueron pasando las semanas, me abandoné al deseo y a la fiesta, convirtiéndome en “el rey del mambo” que había sido en los años de mi juventud. Todo esto fue debido fundamentalmente  a que me había empezado a “cuidar” y que todos mis amigos por H o por B había dejado a las novias- mujeres (algunos estaban casados) en un plazo de  un mes y medio,( algunos tenían más ganas de fiesta que yo).
Yo no lo entendía al principio, pero poco a poco, con el paso del tiempo me fui dando cuenta de lo atados que se habían sentido  y lo que puede llegar a limitar una relación si no eres sincero.

Un mar de dudas me empezaron a rondar la cabeza, aquella chica que había conocido una noche loca, con un ciego muy importante, ¿cómo era? ¿me acordaba? Tenía mucho interés en conocerme, y yo no era Jude Law por esa época. ¿Sería la hermana gemela de Betty la Fea? o iba tan borracha qué había perdido las lentillas y no me veía bien? Esas eran las dos teorías principales que sustentaban su interés injustificado después de tanto tiempo.

Dejé la nota donde estaba, con el único propósito de darme tiempo para escribirle algo en plan: iré de amarillo, o algo así. Sabía que pasaría todos los días hasta que la nota hubiera desaparecido. Dediqué toda la tarde del domingo a escribir algo decente. la resaca podía conmigo,  mi cabeza estaba a punto de estañar, y mi estomago rugía como el León más fiero de la selva  africana. Finalmente conseguí escribir unas líneas legibles:

Buenas tardes querida A.E.O.

Por mi no hay inconveniente de vernos el jueves, lo que pasa es que hace mucho tiempo que nos conocimos y  desde entonces no nos hemos vuelto a ver. Me gustaría poder decirte que me pondré una camisa a cuadros o algo así pero eso depende de cómo me levante por la mañana, ( la hora, y las ganas de pensar) asique he pensado que mejor te espero  en la planta de arriba en los sillones verdes con hojas dibujadas.

Bueno un beso.

Desde Mi Ventana

Tras leer aquella líneas, un rayo de esperanza, que recorrió el cuerpo y me estremecí de felicidad. Tenía una posibilidad de volver a verla, y quizás puede que ella quisiera tomar algo conmigo y conocernos mejor. Supuse que recién salida del agua no querría otra cosa que ir a casa y cambiarse, pero con la esperanza de volver a verla me organicé  sin otro propósito que estar a punto cuando ella llegara a la playa.

Diseñé un “accion plan” para conquistarla. Consistía fundamentalmente en volverme “jambo”. Realmente lo necesitaba, había empezado a acumular grasa en lugares de mi cuerpo, qué ni siquiera sabía que existían! Un desastre.

 Desde mi última “cosa” seria, porque novios no se puede decir que fuéramos, y amigos tampoco, me había descuidado un poco, pero yo sabía que seguía teniendo ese “algo” que a las mujeres les encanta. No a todas, claro está, no me tachéis de fantasmón creído, porque no lo soy. “Ese aire que remueves al andar es distinto al que mueven otros” me decía Clara, siempre que quedábamos toda la trupe del trabajo, para hacernos unas cañas después del curro, los jueves por la noche.

 Clara siempre me había tirado los trastos, pero siempre la había rechazado con el mayor decoro posible y la mayor sutileza. Nunca nos habíamos  peleado seriamente. Me llego a llamar “guy” cuando apareció desnuda en la puerta de mi casa y le dije que se marchara. Yo nunca comenté lo sucedido con nadie, supongo que ella tampoco.

Tarde un par de semanas en ponerme en forma: salir a correr con Canelon, ir a la peluquería, al fisioterapeuta, al “spa” con Nacho, terminar todos mis frascos de cremas, comprar nuevos, por qué todas aquellas arrugas emergentes eran mías, o había puesto una base de la cara de Sara Montiel en el cristal? Lo desconocía, pero, Díos mío, tenía más estribaciones que la Cordillera Bética!  Pese a todo, no descuidé el cristal de la  terraza, sin servir de mucho, ya que un temporal tras otro azotó el mar Mediterráneo. Que si temporal de viento, de lluvia, de nieve… ¿Cuándo llega el temporal de sol?

Pero una nueva carta, llego antes que aquel tan ansiado sol, calentándome mucho más que el astro.

Antes de continuar escribiendo tengo que decir que me es raro escribir en un blog ya que tienes que empezar a leer abajo, para seguir bajando y subir de nuevo, así una y otra vez. Pero es que no se puede escribir todo de golpe porque no hay tiempo suficiente.

Cuando me desperté  un muñeco diabólico llamado resaca me golpeaba la cabeza una y otra vez sin descanso.  Miré a mí alrededor pero no encontré ni rastro de ella, ni una nota, ni un número, un nombre, nada en absoluto.  Comencé a dudar si aquel encuentro había sido fruto de mi mente obsesionada o había sido real. Pero decidí que no estaba tan perturbado,  ni había tomado nada la noche anterior que me produjera algún tipo de alucinación.

Las próximas semanas transcurrieron sin pena, ni gloria. De casa al trabajo, del trabajo a casa, de casa al gimnasio etc. Aburrido, monótono, repetitivo. Hasta que una noche cuando volvía de casa de Ana,( una amiga de la universidad que se había divorciado  de un soso no hace mucho tiempo y la cual tenía trillizos, con los que la ayudaba un par de tardes a la semana) vi una nota, más bien era una carta, no era de amor,  ni del banco, ni de propaganda, era  la carta más sincera que había leído en mucho tiempo. Y me gusto mucho leerla.

Mis ojos corrían con frenesí por aquellas líneas buscando  la dueña de aquellas palabras tan llenas de una sustancia etérea que no supe identificar.

“Hola, sé que han pasado varias semanas desde que nos conocimos, pero no he sido lo suficientemente valiente como para acercarme a tu casa o dejarte esta carta hasta ahora.
Tengo bastantes lagunas de aquella noche, yo diría que demasiadas,  además de un mucho de agujetas de no para de reírme y con ganas de conocerte más. Yo suelo nadar todos los fines de semana en la playa que se ve desde tu ventana, si algún día me ves y te apetece no dudes en acercarte.

Siento haberme ido así por la mañana, pero la noche anterior había bebido demasiado y me encontraba un poco desorientada.

Besos.

A.E.O.